¿Quién fue el creador del primer diccionario del español?

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El humanista Alfonso Fernández de Palencia fue quien creó el primer diccionario del español al publicar su vocabulario en Sevilla entre 1492 y 1493. Esta obra precede al vocabulario de Antonio de Nebrija de 1494-1495. El texto es el primer documento impreso de lexicografía en España, dato vigente desde el año 1492.
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¿Quién creó el primer diccionario del español?: Palencia vs Nebrija

Descubrir ¿quién creó el primer diccionario del español? permite entender la evolución cultural de nuestra lengua desde sus orígenes impresos. Conocer al autor real evita errores históricos comunes sobre los pioneros de la lexicografía y el legado de los humanistas castellanos. Explorar estos hitos lingüísticos fundamenta el prestigio actual del idioma en el mundo.

La respuesta rápida: ¿Quién escribió el primer diccionario del español?

La respuesta a esta pregunta ha cambiado en los últimos años gracias a un importante hallazgo académico. Durante siglos, se consideró a Antonio de Nebrija como el pionero de la lexicografía española con su Diccionario latino-español de 1494-1495.

Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que Alfonso Fernández de Palencia, un humanista castellano del siglo XV, publicó un vocabulario castellano-latino en Sevilla entre 1492 y 1493, lo que lo convierte en el verdadero autor del primer diccionario castellano. Este descubrimiento, avalado por la Real Academia Española, desplaza a Nebrija en la línea del tiempo, aunque no le resta el mérito de haber creado la primera gramática del castellano.

El gran hallazgo: Alfonso de Palencia y su 'Vocabulario' de 1492

Todo cambió en febrero de 2018, cuando la investigadora argentina Cinthia María Hamlin, del CONICET, trabajaba en la Biblioteca Firestone de la Universidad de Princeton. Al revisar un ejemplar del Universal vocabulario en latín y en romance de Alfonso de Palencia (impreso en 1490), el curador de la biblioteca le mostró dos folios sueltos que habían sido insertados al principio y al final del libro.

Nadie había logrado identificarlos hasta ese momento. Lo que Hamlin descubrió fue un fragmento de un incunable desconocido: un vocabulario castellano-latino cuyo prólogo estaba dedicado a Isabel la Católica, a quien ya se mencionaba como Reina de Granada, un título que solo pudo usarse después de enero de 1492.

El análisis tipográfico confirmó que las letras de molde pertenecían a la imprenta sevillana de Ungut y Polonus, activa entre 1491 y 1493.

Al comparar esos dos folios con un manuscrito anónimo del siglo XV conservado en El Escorial, Hamlin y el latinista Juan Héctor Fuentes hallaron una coincidencia absoluta en las 77 entradas de la letra A que contenía el segundo folio. El manuscrito escurialense, que carecía de prólogo, era en realidad una copia completa de ese mismo vocabulario.

Tras un minucioso análisis de las citas de autoridad y del método lexicográfico, ambos investigadores concluyeron que el autor no podía ser otro que Alfonso de Palencia, quien murió en marzo de 1492, lo que sitúa la redacción de la obra unos años antes de su impresión póstuma.

Así, este vocabulario castellano-latino se convierte en el primer diccionario de la lengua española, por delante del de Nebrija.

¿En qué se diferencia del diccionario de Nebrija?

Aunque ambos son diccionarios bilingües (castellano-latín), el de Palencia conserva rasgos de la tradición enciclopédica medieval: además de la equivalencia en latín, incluye explicaciones de uso en castellano, sinónimos, derivados y citas de autores clásicos como Virgilio o Cicerón para ejemplificar cada término. El diccionario de Nebrija, impreso entre 1494 y 1495, es estrictamente un listado de palabras castellanas con su correspondiente latino, siguiendo ya un método humanista más depurado. Ambos forman parte del proyecto cultural de los Reyes Católicos, que buscaban equiparar el prestigio del castellano al del latín en un momento de expansión territorial y unificación lingüística.

Antonio de Nebrija: el clásico que sigue siendo imprescindible

A pesar de perder el título de primer lexicógrafo, Antonio de Nebrija (1444-1522) conserva un lugar central en la historia de nuestra lengua. Su Gramática castellana, publicada en agosto de 1492, fue la primera gramática de una lengua romance en Europa y un hito fundacional para la normalización del español.

Dos años después, en 1494-1495, apareció su Vocabulario español-latino, el que durante más de 500 años se conoció como el Antonio de Nebrija primer diccionario. Nebrija, que había estudiado en Bolonia y enseñado en Salamanca, concibió ambas obras como herramientas para que el castellano pudiera acompañar al Imperio.

Su labor como latinista, traductor y humanista fue tan vasta que sus Introductiones latinae se convirtieron en un best-seller europeo, con más de cien ediciones en vida del autor.

El primer diccionario monolingüe: Sebastián de Covarrubias

Mientras que Palencia y Nebrija compusieron diccionarios bilingües, el primer diccionario monolingüe español —es decir, el que define las palabras en la misma lengua— fue el Tesoro de la lengua castellana o española, publicado en 1611 por el canónigo Sebastián de Covarrubias.

Esta obra, que contiene unas 11.000 entradas, es mucho más que un simple diccionario: Covarrubias incorporaba etimologías, refranes, anécdotas personales y datos enciclopédicos sobre las cosas designadas por las palabras.

Su estilo es singularmente vivo, pues el autor habla en primera persona, opina, divaga y cuenta historias dentro de las definiciones. El Tesoro fue la fuente principal de la que bebió la Real Academia Española cuando, un siglo después, decidió elaborar su propio diccionario.

El Diccionario de la Real Academia Española: tres siglos de autoridad

La Real Academia Española, fundada en 1713, se propuso como primera gran tarea la elaboración de un diccionario que fijara la lengua. El resultado fue el Diccionario de autoridades (1726-1739), en seis volúmenes, cuyo nombre proviene de que cada definición iba acompañada de citas de autores consagrados.

Esta obra monumental es la base para la historia del primer diccionario de la RAE, que desde 1780 se publica en un solo volumen y cuya vigesimotercera edición contiene más de 93.000 artículos.

A lo largo de sus casi tres siglos de historia, el diccionario académico ha sido el referente normativo del español en todo el mundo, aunque su misión no es juzgar sino notariar el uso real de los hablantes.

Comparación: los hitos de la lexicografía española

Los primeros diccionarios del español: una comparación

Para entender la evolución de la lexicografía en español, es útil comparar estos tres hitos fundamentales: el primer diccionario bilingüe impreso (Palencia), el más influyente del siglo XV (Nebrija) y el primer diccionario monolingüe (Covarrubias).

Alfonso de Palencia (1492-1493)

- Bilingüe (castellano-latín), con explicaciones en castellano y citas de autoridad.

- Primer diccionario impreso del español, descubierto en 2018 por Cinthia Hamlin.

- Conserva rasgos medievales: enciclopédico, incluye sinónimos, derivados y ejemplos clásicos.

Antonio de Nebrija (1494-1495)

- Bilingüe (castellano-latín) estricto, sin citas ni explicaciones extensas.

- Considerado durante 500 años el primero; autor también de la primera gramática del español (1492).

- Humanista y depurado, centrado en la equivalencia exacta entre lenguas.

Sebastián de Covarrubias (1611)

- Monolingüe: define el español en español. Es el primero de su tipo en Europa.

- Modelo para el futuro Diccionario de Autoridades de la RAE (1726-1739).

- Estilo personal, etimologías, refranes y datos enciclopédicos en primera persona.

Mientras Palencia y Nebrija compitieron en la creación del primer diccionario bilingüe a finales del siglo XV, Covarrubias inauguró un nuevo género un siglo después con el diccionario monolingüe, que sería la base del trabajo de la Real Academia Española en el siglo XVIII. Los tres son, en conjunto, los pilares fundacionales de nuestra tradición lexicográfica.

Cómo cambió la historia un hallazgo en Princeton

En febrero de 2018, la investigadora argentina Cinthia María Hamlin del CONICET trabajaba en la Firestone Library de la Universidad de Princeton. Estudiaba un ejemplar de una traducción del Infierno de 1515 cuando el curador Eric White se le acercó con un libro encuadernado en pergamino. Dentro había dos hojas sueltas que no pertenecían a la obra principal. Nadie sabía qué eran, pero algo en la letra gótica le llamó la atención.

Hamlin fotografió los folios y regresó a Buenos Aires con una misión: identificar ese texto. Con la ayuda de Juan Fuertes, latinista del CONICET, comenzaron a descifrar las 77 entradas de la letra "A" que contenía la segunda hoja. Al mismo tiempo, revisaron un manuscrito anónimo del Escorial que nadie había estudiado en profundidad. La sorpresa fue mayúscula: los fragmentos de Princeton coincidían palabra por palabra con el manuscrito escurialense.

El hallazgo les llevó a preguntarse quién pudo ser el autor. El método lexicográfico, las citas de Virgilio y Cicerón, e incluso ciertos errores idénticos en ambas versiones apuntaban a una misma persona: Alfonso de Palencia, el humanista que había muerto en marzo de 1492. El prólogo del incunable, dedicado a Isabel la Católica como "Reina de Granada", solo pudo escribirse después de enero de 1492, meses antes de su muerte.

El resultado fue una revolución en la historia de la lengua. Lo que Hamlin había descubierto no era un simple fragmento, sino el primer diccionario impreso del español, publicado en Sevilla entre 1492 y 1493, dos años antes del de Nebrija. La Real Academia Española avaló el descubrimiento en su Boletín, y la comunidad filológica tuvo que reescribir un capítulo de su propia historia. Nebrija dejó de ser el primer lexicógrafo, aunque conservó el título de autor de la primera gramática.

Resumen en puntos

El primer diccionario impreso es de Alfonso de Palencia (1492-1493)

El descubrimiento de Cinthia Hamlin en Princeton, avalado por la RAE, demostró que el autor del primer vocabulario castellano-latino fue Alfonso de Palencia, no Nebrija. Su obra se publicó en Sevilla entre 1492 y 1493.

Antonio de Nebrija sigue siendo el autor de la primera gramática (1492)

Aunque perdió el título de primer lexicógrafo, Nebrija conserva un lugar central: su Gramática castellana de 1492 fue la primera de una lengua romance y un hito fundacional para la estandarización del español.

El primer diccionario monolingüe lo escribió Covarrubias en 1611

El Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias fue el primer diccionario que definió el español en español, sentando las bases de la lexicografía moderna y siendo la fuente principal del futuro diccionario de la RAE.

Resumen de conocimientos

Entonces, ¿quién creó el primer diccionario del español: Palencia o Nebrija?

Alfonso de Palencia fue el autor del primer diccionario impreso del español, publicado entre 1492 y 1493. Antonio de Nebrija publicó el suyo en 1494-1495. Sin embargo, Nebrija sigue siendo el autor de la primera gramática castellana (1492) y su diccionario es el más influyente de la época.

¿Qué diferencia hay entre un diccionario bilingüe y uno monolingüe?

Un diccionario bilingüe, como los de Palencia y Nebrija, traduce palabras de un idioma a otro (castellano-latín). Un diccionario monolingüe, como el Tesoro de Covarrubias (1611) o el actual DLE, explica el significado de las palabras en la misma lengua. Covarrubias fue el primero en hacerlo en español.

Si te apasiona el origen de las palabras, te recomendamos explorar ¿Quién creó el diccionario español? para conocer más detalles.

¿Cuál es el diccionario más antiguo que hizo la RAE?

El primer diccionario elaborado por la Real Academia Española fue el Diccionario de autoridades (1726-1739), en seis volúmenes. Su versión en un solo volumen, más práctica, comenzó a publicarse en 1780 y es el antecedente directo del actual Diccionario de la lengua española (DLE).

¿Dónde puedo consultar estos diccionarios antiguos hoy?

El Tesoro de Covarrubias (1611) y el Diccionario de autoridades están digitalizados y pueden consultarse en la web de la Real Academia Española y en el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española (NTLLE). También existen ediciones facsímiles modernas.